Hace algunos años mientras veía un documental asiático me di cuenta que los andamios por los que paseaban tan alegremente los obreros que construían un edificio en Shanghai de una altura descomunal estaban hechos de Bambú…

Sí de Bambú y recuerdo mi asombro, no comprendía cómo a alguien se le podía ocurrir dejar su vida en las manos de una planta tan simple… Yo ni me imaginaba que podían ser tan fuertes, ligeros y flexibles, para ese entonces poco o nada sabía yo lo que aprendería de esta planta y me quede con ese dato en mi cabeza.

Hoy buceando por internet en mi búsqueda continua de pensamientos positivos y de valor, me topé con unas fotos que hablaban de lo que se decía del Bambú y decidí investigar un poco más.

Descubrí muchas cosas, por ejemplo, que muchos catalogan al bambú como una maravilla de la naturaleza. Otros, más místicos, aseguran que es un regalo divino y que en su interior guarda la espiritualidad del ser supremo. El bambú se ha ganado ambas definiciones, porque es una planta útil y de profundo contenido espiritual.

Y ahora dirás: a esta chica se le fue la cordura y nos salió “hipie”, jajajja, bueno la verdad es que poco me falta y además promulgar a los cuatro vientos eso de “all you need is love” como dice la famosa canción de los Beatles.

Ehhh, que me desvío del tema y me voy por los cerros de Úbeda…

Bien, dentro de lo que encontré había una leyenda asiática que narra que un joven agricultor se dedicó a sembrar semillas de bambú, las regó y cuido con esmero, pero a los seis meses se aburrió y dejó de hacerlo.

No se explicaba por qué no brotaban ni florecían… Siete años después, ve brotar los troncos verdes y redondos. Su crecimiento es tan rápido, que el campesino, -ya no tan joven- afirma que puede hasta verlos crecer por segundos.

Se va y le cuenta asombrado a su padre, que los tallos han logrado alcanzar seis metros en apenas un mes y que antes de eso no había pasado nada. El viejo campesino le responde: “No hijo, no es así. Los tallos, para alcanzar seis metros, han esperado siete años”.

Durante ese tiempo las semillas se han preparado para convertirse en la planta que tú ves ahora, acondicionando sus raíces y haciéndose fuerte, creció internamente y, cuando se sintió lista, emanó de la tierra, se elevó y ahora nada podrá detener su crecimiento, ni tampoco quebrarla.

Me pareció tan bonito cuando lo leí, que me inspiró para compartirlo contigo, estas son las cinco virtudes del bambú, que creo que te van a gustar y que desde luego son dignas de imitar.

Cómo sabes no creo en las casualidades, por eso decidí publicarlas para ti, estoy segura de que verás en ellas parte de una filosofía de vida que sirve para ascender a los niveles más altos.

Crece internamente antes de lanzarte en pos de tus sueños, conócete a ti mismo y desarrolla tu “yo interno”: En la medida en que sepas quién eres y qué eres capaz de hacer, mejor te plantearás tus metas y así mismo, mejor enfrentarás los retos de la vida.

Elévate y busca llegar cada vez más alto: ya con tus raíces sólidas y profundas, aspira a crecer y mejorar cada día, fórmate.

Busca el cielo, sueña en grande. No te des por satisfecho jamás, ni mucho menos te des por vencido.

Sé flexible: el Bambú, a la vez que crece, se prepara para soportarlo todo. Ni el más fuerte de los vientos es capaz de hacerlo caer, ni desviarse. Nada lo quiebra, aunque lleve sobre sí la más pesada de las cargas.

Sé humilde, sencillo y agradecido: el Bambú puede parecer una simple planta, pero ofrece mucho a todos, (es comida, sirve para construir, es parte de todo el sistema) a cambio no pide casi nada, un poco de atención y agua, lo que hace que crezca de manera monumental. Sin embargo, es magnífico dentro de su simplicidad, da apoyo material y ahora como verás, leyendo estas líneas, también espiritual.

Apóyate en el grupo: si tú eres de por sí una fuerza imparable, eres más fuerte cuanta más gente tienes a tu alrededor trabajando todos unidos por un mismo fin, así que has equipo. En los bosques de bambú, cada planta cuida de la otra, se juntan para ser más fuertes ante los vientos y los monzones, manteniéndose unidos son invencibles e irrompibles.

Pues este es mi mensaje para ti, Fórmate y fortalécete antes de lanzarte en pos de tus sueños, conócete a ti mismo, mantén siempre una actitud abierta a aprender y mejorar cada día, se flexible y humilde.

 

Agradece con tu corazón lo que tienes, no olvides lo importante que es querer, cuidar y mantener las mejores relaciones con todas las personas de tu vida personal y profesional.

Ya sabes eso que dicen “juntos somos más”

Por último, quiero que te quedes con esto, que para mí es lo más importante:

“quiérete mucho a ti mismo” cultívate, valórate y nunca dejes de intentar hacerte feliz, pues tú tienes la fuerza de mantenerte y de mover montañas gracias a tus sueños y a tu pasión.

Cómo verás en cada paso de este proceso es el amor por ti y por los demás es lo que hace que todo fluya, así que recuerda “All you need is Love”

Yo estoy aquí para ayudar en procesos de cambio, no esperes más y pide una cita conmigo.

Un abrazo,

Lina

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