Mi querida hermana mayor, a la que le debo tantos consejos acertados y que no me cansaré de agradecer, siempre me animaba con esta frase, que se me quedo grabada en la psique y que como un mantra repito, cuando las cosas no van como esperaba, y necesito ese empujoncito para seguir mi camino. 

 

“Si la vida te da limones, aprende a hacer limonada”

Y yo os traigo esta frase hoy, que básicamente habla de adaptarnos, porque no se trata de quedarnos inmóviles frente a los acontecimientos que nos suceden día a día sin hacer nada para solucionarlos (sean estos buenos y no tan buenos), se trata de fluir, de aceptar los cambios.

 

Con ello conseguimos una manera más llevadera de vivirlo todo, con menos resistencia y menos dolor y desde luego con más Resiliencia…

 

Pero, ¿qué es Resiliencia? pues esta palabra extraña y maravillosa que hace relativamente poco tiempo que aprendí, y qué, según la Real Academia Española de la Lengua: es la capacidad de adaptación que tenemos todos frente a un agente perturbador, un estado o situación adversos; es un mecanismo que nos sirve para recuperar nuestro estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que hemos estado sometidos.

 

Se trata básicamente de que la vida nos pone a prueba y nosotros debemos saber que somos capaces, tener la seguridad y el firme propósito de adaptarnos a cualquier circunstancia o situación y volver equilibrarnos y yo te sugiero que hagas algo que va más allá…

 

Te invito a que utilices eso que te ha pasado a tu favor, que te preguntes ¿para qué me ha servido esto que me ha pasado? y que aprendas de ello y si ves que necesitas desarrollar una nueva forma de hacer las cosas lo hagas simplemente porque los nuevos caminos nos llevan a nuevos resultados, lo que resultará beneficioso porque saldremos fortalecidos siempre, pudiendo crecer y desarrollar más nuestro potencial.

 

A mi me han preguntado muchas veces ¿cómo he hecho para sobrevivir después de lo que me ha pasado y además ser feliz? y sinceramente tengo que contarte que yo no sabía que era resiliente hasta que alguien me lo dijo.

 

Yo lo que sé es, que cada vez que he pasado por una situación difícil, he intentado ver las cosas de manera positiva, diciéndome a mi misma:

“lo que me ha sucedido no es malo, solo es una situación difícil que tengo que afrontar para seguir adelante”

Y qué mejor manera de hacerlo que positivamente y con una sonrisa en los labios.

 

He aprendido de lo que me ha pasado, buscando la razón, el para qué, tomando la lección sin quedarme demasiado tiempo estancada llorando por las esquinas, esto ha hecho que después pueda aprender cosas nuevas, desarrollar nuevas habilidades que se adaptan a las circunstancias que he tenido que vivir.

 

Y créeme, cuando se trata de vivir, es mejor hacerlo con la mayor esperanza y fe, y si es posible de la manera más divertida, por eso, en vez de aprender a hacer limonada, hoy “viernes” te invito a que con esos limones te prepares un delicioso cóctel Margarita y que celebres tu vida y recuerda:

 

 

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