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Aunque sé que hoy es sábado quería contarte algo, cómo empezar de nuevo.

Yo he empezado de nuevo muchas veces en mi vida y seguramente tú me entenderás, comienzas de nuevo, cuando cambias de colegio, de barrio, cuando cambias de país, cuando ya no puedes más y decides cambiar de trabajo y hasta de vida.

Seguramente coincidirás conmigo en que es muy duro, no es fácil dejar atrás todo y es que se necesita mucho valor y algo de locura para empezar de nuevo, una y mil veces (yo por mi parte ya he perdido la cuenta).

Esta pildorita positiva la dedico a todos los que hemos comenzado una nueva historia, a los que hemos apostado fuerte, a los que hemos cambiado el camino (o no hemos sido borregos usando el de todos) a aquellos desalmados reinventados que han creído tanto en sí mismos para hacerlo.

Además, la dedico a todos los que hemos servido de apoyo, porque el cambio a veces y solo a veces, duele tanto que quema, sin embargo, qué bien nos hace tener a alguien a nuestro lado que nos impulsa y anima siempre, que cree en nosotros hasta el final.

Mi madre siempre me ha dicho que “las cosas pasan por algo” y yo ahora también lo creo.

Cuando te decides a irte, moverte, modificar algo en tu vida lo haces porque es necesario para tu crecimiento, porque algo aprendes o necesitas aprender.

No existen los seres estáticos, no son viables, todo está en movimiento, tiende a evolucionar, a crecer y a avanzar y es que estamos obligados a ello, hay algo que nos llama desde dentro, que nos invita, que nos incita a ese movimiento constante y tan necesario.

Puede que sea porque necesitamos desesperadamente cambiar, porque no podemos seguir donde estamos, llámese casa, pueblo, país, trabajo o vida.

En mis cambios siempre comenzaba pensando en lo mismo y ahora ¿qué voy a hacer? ¿cómo lo voy a hacer?

Así que mi primera premisa para comenzar de nuevo es saber qué es lo que quiero, preguntándome ¿cuál será el resultado que obtendré si me embarco en este cambio? y en realidad tiene que ser muy bueno, pues cambiar implica un esfuerzo, físico y mental, salir de la zona de confort, por ello y dado que la mente solo entiende de “dolor y placer” tendré que ver que este cambio será para bien, identificando cada una de las ventajas que obtendré, así como las posibles consecuencias del mismo.

Como te decía en un post anterior “Un viaje de mil kilómetros debe comenzar con un solo paso a veces solo necesitamos eso, cuando nos asaltan las dudas, cuando flaquean las fuerzas, dar ese único paso a la vez, uno solo, poco a poco, nos lleva a ir adelantando y con cada paso un pequeño triunfo, un día y otro, hasta que llegamos a nuestra meta.

Es necesaria por supuesto la buena planeación, unos objetivos claros y la fuerza, la valentía y una pizca de locura, ese mucho de aventurero que llevamos dentro, ese loco que dice, “hasta aquí y hasta luego”.

Se enciende una llama en tu pecho que te impulsa, que te da vida, que te da ese brillo y luz de esperanza, que te dice que sí, que todo es posible si te lo propones, que lo puedes conseguir y cuando por fin, tambaleante te decides a avanzar, como un pequeño que está aprendiendo a caminar, habrá quienes te aplaudan, otros que vean tú cambio y también tendrás a los que, con amor (o no) te dirán que tengas cuidado al andar, que las consecuencias de una caída pueden ser terribles y dolorosas.

¿Pero, qué es caer una y mil veces, cuando estás aprendiendo, creciendo y enriqueciéndote?

Yo tengo que decirte que felizmente jamás he creído que todos los caminos se hayan hecho para andar por ellos, que no todo lo que está marcado nos sirve para avanzar.

Cuan felices y maravillados nos sentimos cuando trazamos nuevas rutas, ver un atardecer inesperado, descubrir una gruta desconocida, percibir el calor de un rayito de sol escondido entre los árboles… y la vida entonces nos ayuda, nos da esa felicidad por lo nuevo, por lo bueno, por el descubrimiento, que, aunque con esfuerzo, ha valido la pena.

Hace años decidí cambiar de país, dejar a mi gente, volar muy lejos donde no tenía a nadie y sí lo admito lo hice por amor, no a otro, sino por amor a mí misma, no fue fácil dejar todo atrás, utilicé toneladas de fuerza, entereza y locura, pero valió tanto el esfuerzo, como cada lágrima.

Hace casi 3 años ya, me embarqué en otra nueva aventura, cambiarme y cambiar de vida, otra vez lo hice por amor y es que tanto me quiero, que quiero lo mejor para mí ¿no es una locura? suena un poco narcisista, lo sé, pero verás:

Antes pensaba que sí, que era una locura querer lo mejor para mí, antes que pensar en los demás, hija, madre, mujer, trabajadora… Hoy sin embargo creo que, si hubiera pensando más en mí, si hubiera visto más por mí, me hubiera ahorrado muchas lágrimas, pero no me arrepiento de nada de lo que he hecho, aunque sí de lo que he dejado de hacer, como cambiar de trabajo en el momento en el que no me trataron bien, mantener relaciones que me hacían daño y en las que no era valorada, callar no contar, ni decir toda la verdad para no herir a los demás…

Hoy, como siempre te cuento, soy feliz y lo soy porque he comprendido que estar feliz lo elijo yo cada día y que solo cuando miras por ti, cuando te amas a ti primero, puedes dar amor del bueno, pues cuando miras por ti y cambias de trabajo, de vida, dejas a quien no te ha sabido apreciar, es cuando dejas de estar amargado y eres realmente feliz y cuando eres feliz repartes amor, felicidad y paz a los demás.

Mi decisión de cambiar de trabajo, formarme y cambiar de vida me ha dado una sola cosa y es ser feliz conmigo misma y para mí, y no es ser egoísta, pues he aprendido que esto en realidad es ser generosa. Supongo que en este punto te preguntarás por qué.

Pues porque si tú no estás bien, por estar triste, amargado, con un trabajo que no te gusta, con una vida que no es lo que quisieras o has soñado ¿cómo puedes darle bienestar a los que amas, así como a la gente de tu alrededor? ¡piénsalo!

Así que aquí te lanzo mi revolucionaria idea:

“Amarte a ti mismo es un acto de generosidad con los demás”

Después de confrontar pros y contras, realidad versus fantasía, beneficios versus consecuencias, solo queda tomar la decisión de que es hora de mover ficha y entonces dejar atrás lo que ya no puede seguir siendo y entonces hacer un borrón y sonrisa nueva, dar el paso y volver a empezar.

No te conformes con una vida triste y de pena, con una vida que no quieres, sé que piensas que el cambio es difícil, yo te entiendo, yo lo sé, pero la expectativa de una vida vacía, triste y amargada es peor.

Si quieres cambiar tu futuro laboral y si quieres formarte o formar a tu gente para triunfar el momento es ahora, el desarrollo profesional y la calidad de vida laboral te llevarán a una vida plena y llena. Contacta conmigo, no esperes más.  

Photo by Toa Heftiba on Unsplash